Llevo un buen rato escribiendo en forma de diario nuestro viaje a Ginebra y, más concretamente, al CERN. Al final me pareció tan soso el formato que lo he replanteado como pequeños bloques sobre aspectos del viaje:
Ginebra
Me pareció una ciudad tranquila, quizá demasiado. Los alrededores son extraordinariamente feos por la cantidad de edificios de caja de cerillas. Sin embargo, la ciudad en sí tiene un aire solemne y cuidado, con muchos edificios antiguos. Además, la parte vieja resultaba muy agradable y los escaparates de tiendas de antigüedades eran hipnotizantes.
CERN
Una comunidad científica multinacional en donde conviven los estereotipos de científicos canos de mirada distraida y jóvenes vitales algo más “fashion”. Los edificios que visitamos tenían ese aspecto de institución de mediados de siglo ya amarillenta. Las paredes de los pasillos, entre despacho y despacho, se encontraban empapeladas de posters de congresos o experimentos.
Posteriormente, en las profundidades, visitando los experimentos ATLAS y CMS descubrimos el otro CERN. El de los técnicos con casco protector, los montacargas enormes, las verjas protectoras con lecturas del iris, etc. Los experimentos en sí eran impresionantes obras de ingeniería. Aparecían ante nosotros como grandes monstruos de metal y cables desmontados, desnudos y a temperatura ambiente, muy lejos de los 2.9K (-270 C) a los que tienen que operar. En el ATLAS apenas estuvimos un par de minutos y la iluminación no era buena pero en el CMS pude moverme a mi antojo y hacer unas fotos que transmitieran su naturaleza.

Foto de Angela en ATLAS

Foto 1 de CMS

Foto 2 de CMS
Al día siguiente visitamos las instalaciones del satélite AMS. En la sala limpia pudimos observar el montaje de la versión de pruebas del satélite y Angela aprovechó para preguntar sobre los detectores y las precauciones frente al viento solar. Este satélite lleva acumulado un gran retraso pero parece que el año que viene irá en el transbordador hacia la ISS para acoplarse. Tienen hasta entonces para resolver algunos problemas con el imán interno que los tienen preocupados.

Pablo al lado del módulo TRD
Sensaciones
Como físico de corazón me enamoré del CERN y sentí varias veces la punzada de saber que nunca podría debatir sobre cuestiones matemáticas o físicas al nivel al que yo desearía. Mi cultura general y la lectura de revistas especializadas equivalen a un “Mortadelo y Filemón” comparado con la Wikipedia que tienen en la cabeza estos señores. Sé que no es todo ideal y que las pugnas políticas y económicas están a la orden del día pero estoy completamente a favor de que de mis impuestos se destine una porción generosa a la promoción de estos complejos científicos y experimentos de ciencia básica. Espero que pronto puedan volver a poner en marcha el LHC para que me imagine los haces de protones o núcleos de plomo fluyendo por sus canales y colisionando de forma espectacular. ¡Buena suerte con el bosón de Higgs y todo lo demás! Yo os espero con el LHC@home a punto.