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Adiós diacritica.net, Hola ithilien.eu^H^H^H^H^H^H^H ghilbrae.com —

Mirando la evolución de este blog, veo que tiene una vitalidad dudosa. De entre los temas que sí trato, destacan tres: juegos de rol, viajes y escepticismo científico. ¡Vaya! Precisamente, aquéllos que comparto directamente con Angela y su blog en http://ithilien.eu.

En fin, he decidido mudarme a http://ithilien.eu y escribir ahí mis posts como artista invitado :)

EDITADO: de ithilien.eu a http://ghilbrae.com


Año nuevo lúdico: Descent + DungeonSpain + AELMDE —

¡Feliz año nuevo!

Esta nochevieja nos juntamos los amigos del grupo de juego Ithilien para tener una noche ludopática. Se celebraba en nuestra casa y opté por darle un par de toques al juego elegido, Descent.

En primer lugar, los personajes con los que jugarían serían inspiración directa de los aventureros jugadores que cada uno lleva en nuestras partidas de Aventuras en La Marca del Este. Para ello, seguí las reglas que encontré gracias al Blog de El Contemplador. Ahí podréis ver la mecánica de creación de personajes para Descent y una ficha en Photoshop que yo pasé a Gimp para completar el proceso.

Basándome en las fichas de aventurero de mis jugadores de La Marca del Este, fui creando personajes de Descent. Aquí tenéis un ejemplo para Sharra Nirthanbei, la asesina de @ghilbrae.

Acordamos que la partida de Descent no sería “oficial” en cuanto a las sesiones de juego de Aventuras en La Marca del Este (por aquello de que es rol-metadona y los jugadores podrían morir más fácilmente aquí).

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Juego de cartas Epica: Edades Oscuras —


Juego de cartas Epica: Edades Oscuras

Originally uploaded by aranarth

Esta mañana he comprado este juego de cartas de la editorial Daqora, española. Lo he hecho aprovechando que lo vendían directamente en las jornadas Ludo Ergo Sum 2011 y me la ha dedicado la directora artística RU-MOR. En los próximos días publicaré un reseña.

Actualización 01/01/2012: No consigo encontrar el tiempo para escribir la reseña en parte porque llevo meses esperando a un evento en Madrid en donde enseñen a jugar. Desde su presentación, parece que no he tenido mucha suerte con el calendario de eventos de los autores.


Viaje USA: Nueva York II y fin —

El jueves amenazaba lluvia así que optamos por un plan “a cubierto”. Nos levantamos con muuucha tranquilidad y desayunamos acompañados por Nick, el novio de nuestra anfitriona Jessica. Creo que arreglamos el mundo tres o cuatro veces seguidas mientras tomábamos unas galletas “europeas” (o sea, las galletas con chocolate de LU), zumo y leche orgánica (en EE.UU todo es orgánico, me pregunto quién miente). En el Metropolitan Museum dedicamos el tiempo a tres exhibiciones de las decenas que tenían disponibles:

  • “Armarios, cajas y cofres de 1500 a 1900″. Una pequeña pero muy cuidada exposición de cualquier cosa que sirviera para contener a otra. Desde cálices a cajas fuertes, pasando por joyeros y neceseres. Muy interesante, colorida y variada.
  • “Paul Hans”. Una selección de cuadros del gran pintor coetáneo de Vermeer y Rembrant al que Van Gogh profesaba enorme admiración. La exposición tenía un pequeño apartado dedicado a la detección de imitadores de Hans (muchos, sus propios alumnos o hermanos) y usaban como ejemplo una pieza que en su día el mismo Metropolitan Museum había dado por buena siendo una imitación (curioso cómo la despellejaban ahora sin piedad).
  • “Rebeldía en el arte chino de 1650″. Tras la caída de la dinastía Qing y la ascensión al poder de la dinastía Ming, muchos altos funcionarios vinculados a la anterior tuvieron que huir, esconderse o convertirse en monjes. La exhibición presentaba dibujos, papiros o porcelanas de estas personas cultivadas, en un exilio trágico.

Al salir del museo llovía ligeramente pero bastante acepable para andar por las calles. Nos dirigimos al edificio de Naciones Unidas, zigzageando un poco por el Upper East Side, zona de edificios altos, grandes avenidas (Madison, Park, la Quinta, etc) y boutiques. En el edificio de Naciones Unidas optamos por el tour con guía. Al comienzo, nos preguntó a todos de dónde veníamos y resultamos ser Babel con una ligera sobrerrepresentación de surcoreanos (Ban Ki Moon tendrá algo que decir). Fuimos pasando por diferentes salas, la del Consejo de Seguridad (la temporal, no la auténtica bajo restauración), pasillos diversos, etc. La guía nos iba contando la actividad de la ONU a grandes trazos, desmitificando aquí y allá de vez en cuando o respondiendo a preguntas del grupo. Honestamente, tuve que contenerme cada vez que animaba a preguntar ya que el tono de su discurso era claramente bienpensante, ajeno a las críticas internas o externas a las que se ve continuamente sometida. Tuvimos la enorme suerte de poder entrar en la cámara principal donde se reúnen todos los países ya que hasta la semana que viene no comenzaba el curso escolar. Lógicamente, hubo mención a la petición palestina de ser considerada una nación de pleno derecho en a ONU y la guía reconoció que era la primera vez que la ONU iba a tener que resolver una cuestión similar. Me quedo con la contradicción profunda entre la declaración universal de los derechos humanos, pilar básico de todo el proyecto de la ONU y la no obligatoriedad de ser respetada por los estados miembros. Durante una hora estuvimos en territorio internacional, ya que el edificio está así considerado.

Hicimos algunas compras menores en la tienda de la ONU mientras disfrutábamos de su wifi gratuita y volvimos a Brooklyn para cenar en el mismo francés, Chez Oscar, que la otra vez. Tras volver a degustar unas hamburguesas excepcionales, nos cambiamos y fuimos a coger un autobús para ir a un local de Heavy Metal en Williamsburgh, cerca de Brooklyn. Desafortunadamente, no imaginábamos que sólo se pudiera pagar con monedas en el autobús así que nos volvimos con el rabo entre las piernas a degustar a cambio algunas cervezas locales en el Brooklyn Public House, un pub bastante animado.

Así pues, el jueves dio bastante de sí porque el paseo entre el Metropolitan y el edificio de Naciones Unidas, con parada en algún café, nos permitió recorrer a fondo las calles y avenidas de Upper East Side.

El viernes no iba a llover así que podíamos completar nuestro plan de pateo callejero y fuimos a Upper West Side. El Upper West Side es una zona mucho más residencial que el Upper East Side (eso nos pareció) y muchos edificios son neogóticos o victorianos. La zona es magnífica y creemos que aquí es donde se supone que viven los personajes de las series de TV ambientadas en Manhattan (Friends, Cómo conocí a vuestra madre, etc). Elegimos unas cuantas calles, áticos y viviendas para cuando fuéramos millonarios y fuimos a Central Park, esta vez con el objetivo de dedicarle unas cuantas horas. La verdad es que Central Park es como un imposible en el laberinto urbano de Manhattan. Cuando lo ves desde fuera o desde algún rascacielos, parece de juguete e irreal, pero una vez dentro, los árboles y la vegetación llegan a engañarte lo suficiente y hacerte creer que no estás en mitad de esa isla de ladrillo y cemento. Es como un oasis y como su área es bastante importante, puedes dejarte engañar durante bastante tiempo, viendo alguno de sus lagos desde uno de esos bancos con placa y dedicatoria. Sólo si alzas la mirada aparecen lejos los tejados de los edificios más altos. Allí fue donde dimos buena cuenta de nuestro sandwich y luego estuvimos tirados en la hierba de una gran explanada en la parte suroeste, entrando por la Avenida Columbus. En esa explanada, diseñada para siestas, se congregaban neoyorkinos solitarios o en pequeños grupos para tomar el sol, leer o lanzarse freesbies.

En Central Park pudimos disfrutar también de artistas callejeros de todo tipo, algunos candidatos a la tropa de Circo del Sol y otros más en el apartado musical.

Al ser viernes por la tarde, se notaba -o creíamos notar- más movimiento no profesional en las calles y unidos a la creciente marea humana, fuimos bajando Midtown hasta llegar de nuevo a Times Square. Nuestro interés era verlo de noche y así retener la imagen de las pantallas y neones iluminando la plaza pero para ello hicimos tiempo comprando una gorra (de los Boston Red Sox) y cenando en el Hard Rock Cafe de Times Square. Efectivamente, Times Square de noche era como la “recordábamos” :) y al menos yo no pude evitar compararla con Ginza o Shibuya en Tokio.

Cogimos el rapidísimo tren Q que apenas hace paradas en Manhattan y cruza la masa de agua (que los NYers llaman equivocadamente río Este) hasta llegar a Brooklyn camino de Conney Island y nos plantamos en nuestro barrio de adopción, Fort Greene. Al parecer, Fort Greene es un barrio anormalmente verde para Nueva York, con parques y árboles cada poco rato. Antes de salir a tomar una copa de vino por la zona, estuvimos charlando con Jessica. Curiosamente, Jessica, diseñadora de interiores, tiene un proyecto en mente con ciertas semejanzas a theiouproject.com, que construimos en la época previa a Kaleidos, y estuvimos comentado posibilidades de colaboración en el futuro. Así que, quién sabe, quizá Jessica pueda ser cliente nuestro en unos meses.

En la bodega cercana “Stonehouse” pedimos un par de copas de vino blanco para disfrutar de la última noche en Nueva York.

Hoy sábado lo hemos dedicado casi por completo a dormir más de la cuenta y visitar un mercadillo tipo Rastro en un patio de un colegio cercano. En ese rastro había de todo, desde auténtica chatarra con aspiraciones vintage hasta el resultado del trabajo de artistas. Yo me he comprado un par de gemelos con el mecanismo de un reloj de pulsera y un paquete de cromos de la liga de béisbol de los EE.UU del año 87, creo. Haré el unboxing del paquete de cromos cuando lleguemos a casa :) Comimos en el rastro una pizza recién hecha en un puesto que traía el horno portátil del propio restaurantey luego tomamos un café de verdad en un lugar llamado WTF autodenominado “A coffee lab”.

De vuelta en el piso coincidimos con las dos japonesas que venían a ocupar la habitación de invitados pero apenas nos hemos intercambiado un saludo (y Angela ha optado por no activar su japonés, y yo prefiero no insistir mucho que se me enfada :).

Ahora estamos a pocas horas de llegar en nuestro avión, con un bebé que se está haciendo notar a tres butacas de distancia. Como llegaremos a la 01.00h hora EST pero serán las 07.00 CET, nuestra idea es acostarnos rápidamente y simular habernos despertado tarde un domingo (las 13.00h, por ej) tras una noche de sábado de roleo interminable. Es un truco que no sé si funcionará pero preferimos eso a dormir más de la cuenta. Ya veremos.

En resumen, el viaje de 3 semanas ha sido muy variado. Estuvimos en Atlanta para la DragonCon, también en las Smoky Mountains en una cabaña, luego en Washington, Boston y terminamos en Nueva York. Yo he estado mirando el correo del trabajo prácticamente todos los días pero he logrado desconectar bastante y hemos disfrutado bastante nuestro viaje. Nuestro próximo destino; Islandia.


Viaje USA: Boston —

Atlanta era una ciudad fría, fea y sin ningún atractivo salvo la propia DragonCon. Washington es una ciudad de amplias avenidas, monumental y “poderosa” y Boston tenía que ser totalmente diferente a las otras dos; coqueta, europea y muy paseable.

Nos hospedamos en la preciosa casa victoriana de 1875 de Joe Bianco en el pueblo anexo de Charlestown. Este pueblo en sí mismo es destin turístico por algunos monumentos conmemorativos y por la belleza y tranquilidad del vecindario. Para ir a Boston sólo teníamos que dar un corto paseo por las calles de Charlestown, la mayoría de finales del XIX, con sus tres alturas y sótano, con jardineras por todos lados y pintura reciente, y llegar hasta el Navy Yard, desde donde salía el ferry que nos dejaba en 10 minutos en Long Wharf, relativamente cerca del downtown. Boston tiene un “Freedom trail” que es como un guíaburros para los turistas y sirve de camino de baldosas amarillas salvo que en esta ocasión son rojas. Así, puedes estar seguro de que si no te separas del freedom trail siempre estarás cerca de algún edificio, parque, monumento o área relevante para la historia de la ciudad. Cierto es que lo seguimos un poco pero rapidamente pasamos a explorar la ciudad a nuestro antojo.

Boston tiene poco más de 600.000 habitantes así que realmente no es una gran ciudad pero tiene mucha personalidad y parece estar muy viva, al menos en esta época del año. Tiene parques, de entre los que destaca Boston Common, en pleno centro, barrios sacados de Londres como Beacon Hill, su zona antigua (north end) plagada de hijos de emigrantes italianos y de sus respectivos restaurantes, pubs, zonas comerciales, etc. Tienen hasta una pequeña Chinatown por la que apenas anduvimos.

Es curioso porque es la suma de ingleses puritanos más irlandeses católicos más italianos más católicos aún y el resultado es una ciudad aparentemente liberal dentro de los Estados Unidos. Fuimos a Harvard y al MIT uno de los días y fue fabuloso. Harvard, aparte de la famosa Harvard Yard, que es donde sueltan a todos los turistas, tiene otras zonas periféricas igualmente harrypottienses. La pena es que es muy raro que dejen entrar en los edificios a turistas (comprensible) por lo que sólo puedes admirar sus jardines y edificios de 375 años desde el exterior. Bueno, lo cierto es que me colé en el edificio de Ciencias haciéndome pasar por un estudiante en busca de una cafetería y deambulé un poco por los pasillos de ambiente universitario++.

El MIT no tiene nada que ver con Harvard. Es un complejo enorme de edificios, mitad campus mitad complejo de investigación, de factura mucho más moderna (también más sosa). Estuvimos dando un buen paseo hasta que descansamos cerca del famoso edificio STATA, donde tienen despacho gente de la talla de Chomski o Stallman. Igualmente aquí me hice el “local” y me metí en un edificio de física nuclear para ver el directorio de departamentos y profesores y todo sonaba magnífico… de “Departamento de Sincrotrón” para arriba. El MIT es la meca de la ciencia y la investigación y me alegro mucho de haber estado allí como uno más. Por supuesto, la variedad étnica presente era impresionante.

Normalmente las comidas las hacíamos poco apetecibles y rápidas y en las cenas compensábamos. Una de las veces fuimos a cenar a un buen italiano en la calle Hannover del north end, Panza, en el que, por otro lado, no daban postres. Otras dos , difrutamos mucho en la Warren Tavern (auténtica taberna de hace dos siglos) en el vecindario de Charlestown tomando sabrosas hamburguesas y escuchando algo de música en directo.

Parte de la diversión fue NO salir de casa y charlar con nuestro anfittrión. Vimos juntos un partido de beisbol de los locales Red Sox contra los Tampa y otro día uno de la NFL. En esos ratos y en el recibidor cuando volvíamos de nuestra jornada, dedicábamos mucho tiempo a hablar de casi cualquier cosa con él. Nosotros aprendimos mucho de Charlestown y de su visión “townie” (esto es, vecino nacido allí) y él de la realidad de España (no sé por qué pensaba que el 20% de la población era musulmana o que habíamos tenido una dictadura marxista -momento cómico cuando le dijimos que había sido de derechas y respondió “entonces bien ¿no?”-.

Una idea que yo tenía era ir a ver una película al cine así que aprovechando que quedamos a comer con nuestro escéptico amigo Chema “Rinzewind”, que lleva unos meses trabajando en el Massachussets General Hospital, y que él tenía un plan similar, vimos Contagion y nos gustó a los tres. Muy recomendable y pro-ciencia.

Fuimos también a ver el Science Museum, no para aprender mucho pero sí para disfrutar de cómo te entretienen contńdote ciencia y tecnología. Nos gustó mucho el museo y tienen toneladas de aparatos y experimentos con los que jugar. Justo al lado salían los famosos Duck Tours, que son el clásico bus turístico pero con un gran plus; el autobús es un vehículo híbrido de la II GM (aunque el nuestro era una réplica) y además de ver la ciudad por las calles también te zambulles en su río.

Definitivamente, Boston nos encantó y sería una ciudad magnífica para vivir a pesar de que el tiempo empeora bastante en invierno. Tiene un tamaño muy manejable, la calidad de vida es muy alta, hay espacios verdes, parece ciertamente cosmopolita y tiene ambiente universitario de primer nivel.


Viaje USA: 5 y 6 de septiembre —

El post que antecede a éste es el del 4 de septiembre en Ithilien.

El lunes 5 de septiembre continuó lloviendo en Atlanta y por ello todo pareció estar más triste y abandonado. Se suponía que era un día más de DragonCon y todo eso, pero el estado de ánimo de la gente y la inminente clausura se conjuraban para provocar una auténtica sensación de pérdida. Donde los otros días se apelotonaban fans disfrazados o haciendo cola para prácticamente cualquier cosa, ahora sólo se dejaban dos o tres y con las maletas preparadas. Los pasillos estaban desiertos, sobre todo el Sheraton, lugar del registro y muchos eventos importantes. Realmente llegaba a ser tentador el no haber visto así la DragonCon y que todo hubiera concluido la noche anterior. El refugio natural para los que aún teníamos todo el día por delante era las tiendas y algunas charlas interesantes.

Las dos charlas a las que fuimos estuvieron bastante bien y nos hicieron olvidar por un buen rato que fuera de las salas, la gente desfilaba agotada camino a sus casas. Primero fue “Firefly and Critical Theory on the Raggedy Edge” que tuvo un “extra” con una intervención de otra persona sobre Buffy Cazavampiros y su papel como “street level beaurocrat”. El paper que daba título a la charla siguió después con esa manía anglosajona de leerlo sin más. Esta charla analizaba Firefly tras un prisma crítico con la visión controladora de la Alianza y cómo usaba diferentes medios, de sobra conocidos, para forzar a los disidentes a una vida fuera de la ley. Ambas ponencias fueron interesantes y las preguntas posteriores elevaron más aún el tono.

Tras esto fuimos a compartir alivio con otros como nosotros en las tiendas. No compramos nada pero fue un paseo muy agradable. Por cierto, que había muchísimas tiendas vendiendo corsés por lo que entiendo que es una moda que durará unos cuantos años más.

Nuestra siguiente parada fue “Everything Doctor Who” en el desolador Sheraton. El formato era uno muy usado en la DragonCon; el público hace preguntas y los de la mesa tratan de responder lo mejor que pueden (eran überfans con cargos interesantes, poco más). A mí me gusta mucho Doctor Who, sobre todo tras estar expuesto a él mucho tiempo por insistencia (indirecta) de Angela pero si estas charlas o paneles no son entretenidos, me aburro. Afortunadamente, no fue el caso y aguantamos perfectamente hasta cinco minutos antes del final, momento en el que iban a soltar los prometidos spoilers de lo que no queríamos saber nada (la mayor parte de la gente se quedó, por cierto).

Nos dirigimos entonces a la clausura, pensando que sería algo “gordo” y que nos elevaría el estado de ánimo pero al llegar temprano a la sala donde estaba prevista y ver lo canija que era, huimos despavoridos ante un panorama poco halagüeño.

Como nos habían timado con el alojamiento de Nueva York (eso prefiero ni comentarlo y además podría acabar bien), teníamos que resolver esa papeleta y de vuelta al hotel nos pusimos como locos a mirar hoteles, B&B’s, apartamentos, habitaciones privadas, etc. Lanzamos nuestras peticiones y confiamos en que a la mañana siguiente tuvieramos algún OK. Cenamos en un mejicano cercano y acabamos jugando al billar en el hotel.

El martes 6 de septiembre nos despertamos pronto para coger el vuelo de Atlanta – Washington. Teníamos reservado un shuttle (16$ por cabeza) así que esa parte controlada. En el aeropuerto no recuerdo nada especial (eso es bueno) y el avión llegó puntual al Washington Ronald Reagan (que yo pronuncio Rigan y ellos Regan). En Washington teníamos alquilado una casa entera para nosotros en el 1600 aprox de la 6ª. Llegamos algo pronto y nos encontramos con la chica que la limpiaba para los dueños (tres hermanos). La casa realmente era un edificio que habría sido un garaje en otro tiempo y que ahora tenía dos plantas, la segunda de las cuales hacía de miniapartamento. Entre que no estaba muy limpio y que cometí el error de decirle a Angela que Washington no era una ciudad muy segura, aquello empezó bastante mal.

Pero fue a peor, claro, cuando salimos sin paraguas de la casa hacia una estación de metro que tenía su truco mientras caía una lluvia torrencial, productor de uno de los huracantes posteriores a Irense. Para cuando conseguimos resguardarnos en la estación habíamos estado 10 minutos bajo esa lluvia y no teníamos ni un centímetro de ropa seca. Decidimos seguir con nuestro plan y coger el metro hasta el centro para ver el museo del aire y el espacio. Nos encantó. Dos enormes plantas llenas de exposiciones, maquetas y material real con pantallas interactivas. Lógicamente, EE.UU es el país que más puede contar de esto, sobre todo en lo que se refiere al espacio. De hecho, pudimos ver un módulo lunar REAL, el LM-2, que no llegó a usarse porque el primero superó con éxito todas las pruebas (Apollo 11). Intenté hacer fotos pero mi objetivo de 35mm no era capaz de captar las dimensiones y belleza de los artilugios allí expuestos. En nuestra cuenta de fickr tengo una de la cápsula Gemini que no le hace justicia. Realmente, mrece mucho la pena visitar ese museo y ver aviones de la segunda guerra mundial, misiles nucleares, cápsulas especiales, vídeos históricos, juegos mecánicos, etc. Ah, y también agradecimos los secadores de manos de los lavabos…. durante 15 minutos.

De vuelta en casa, cenamos comida preparada (noodles deshidratados) porque sólo disponíamos de un microondas y fruta de la que venden mucho en este país, pelada, troceada y envasada. Creo que el resto del tiempo antes de acostarnos lo invertimos en escribir entradas de nuestro viaje de la DragonCon.


Viaje USA East Coast: Sábado 3 de septiembre —

El sábado 3 de septiembre amaneció igual de soleado y cálido que los anteriores. Desayunamos en el Waffle House cerca del hotel, un establecimiento no muy grande pero abarrotado de empleados que bullía de actividad. Nos tomamos un desayuno potente y fuimos a quemar esas 3000 calorías a la DragonCon. Con nuestro pase de 4 días para el metro, se nos hacía muy cómodo y relativamente económico (para estándares americanos) el uso del transporte público.

Al llegar, Angela se dirigió a las tiendas para echar un vistazo y yo me dirigí al Walk of Fame, donde unos 40 famosos se encontraban en una enorme sala para firmar autógrafos. Mi intención era volver a ver a Wil Wheaton, que volvía a tener la cola más larga, y pedirle un favor particular; que rellenara los datos más importantes de una hoja de personaje del juego de rol Aventuras en La Marca del Este, en el que participo indirectamente. Se lo pedí “a cambio” de haberle dado Angela el dado de 20 caras el día anterior y aceptó encantado mientras le aseguraba que jugaría su personaje como un auténtico “capullo”, algo que le pareció perfecto.

Tras esto, me encontré con Angela en la charla-panel “These are the ways the world will end” en donde Phil Plait y amigos repasaban rápidamente cinco o seis formas en las que la humanidad podría desaparecer. Estuvo bien aunque creo que Phil Plait acapara demasiado tiempo de otros ponentes menos conocidos. Se comentó desde el clásico asteroide hasta supervolcanes (un término nada científico, como se apresuró a corregir una timidísima ponente con la misma voz que Felicia Day).

Tras esto, y viendo que la tarde venía cargada, decidimos tomar un tentempié. Ni recuerdo lo que fue ni probablemente merezca la pena ya que una constante en la DragonCon es que hemos comido mal. No grasiento-horrible pero mal.

Teníamos muchas ganas de asistir a la charla “Old school D&D” por los mismísimos Hickman pero aunque Tracy Hickman apareció a su hora, Laura no. Aguantamos y aguantamos hasta que el retraso traspasó los 15 minutos. 15 minutos en la DragonCon son oro puro en determinados momentos y el sábado por la mañana lo eran.

Aprovechamos esa salida temprana para hacer cola para el prometedor panel “Star Trek: The Next Generation” con Brent Spiner (Data), Garret Wang, Gates McFadden (Doctora Crusher) y Wil Wheaton (Wesley Crusher). Esperamos en la cola algo más de hora y media y tuvo su recompensa ya que ocupamos un par de sitios magníficos en el pasillo central. El Panel fue extraordinario, con Wil Wheaton y su habitual sarcasmo (aunque aquí se medía a un gran Brent Spiner que lanzaba buenos contraataques) y una concienciada McFadden (seguridad social para USA, etc). Las preguntas del público, aparente guion del panel, tenian una calidad muy desigual pero eran bien recibidas y contestadas. Cierto es que Wil Wheaton es de unos años acá un imán para los fans y la mayoría de las intervenciones eran para que él respondiera.

Tras este panel nos fuimos a la zona de tiendas y fui a buscar el stand de Holistic Design, padre del juego de rol Fading Suns, para buscar el autógrafo de Andrew Greenberg, su autor (así como de Vampiro). No estaba, pero me prometieron que lo encontraría el día siguiente entre las 13h y las 18h. Con esto nos fuimos a la zona de los artistas y vimos muchas buenas láminas y dibujos (todos en venta). Contigua a este enorme espacio, se encontraba una gigantesca explanada de pasillos y cubículos con dibujos, láminas, cuadros, figuras, etc, que eran subastados al puro estilo eBay. Se parecía mucho a un museo pero los artistas estaban ahí para preguntarles y podías llevarte a casa sus obras.

Tras esta improvisada actividad “cultural”, nos fuimos al banquete de la DragonCon. Se celebraba en el Hyatt y cuando llegamos vimos que se trataba de una disposición de mesas tipo boda y con un gran escenario presidiendo. En una de las mesas estaban William Shatner, Richard Garfield y Michael Whelan entre otros, que posteriormente serían recompensados como invitados de honor de la DragonCon.
En nuestra mesa se sentaron también otras dos parejas. Con una tuvimos la oportunidad de hablar pero el hombre me pareció un imbécil agonías que siempre pedía el plato del comensal ausente para repetir y me dio mala espina en cuestiones racistas (llevaba unifome de Star Trek Enterprise, WTF!)

Hubo diversas actuaciones, la primera de las cuales fue un claro ejemplo de vergüenza ajena y el resto mejoraron, sobre todo con James Darren cantando a Shatner y recordando anécdotas de su juventud. Hubo diversos premios a los hoteles y a los invitados de honor (Richard Garfield estuvo muy gracioso cuando reconoció que no podía evitar calcular número de comensales y cubertería al entrar en la sala), un poco de autobombo y poco más. Bueno, en realidad sí que hubo algo importante. Todos los “pesos pesados” de la organización de la DragonCon que desfilaban y hablaban eran personas de edades muy respetables y las bromas y payasadas que hacían me parecían no sólo genuinas sino difíciles de encontrar en otro país; realmente estos señores nos llevan décadas de ventaja.

Llegamos justo a tiempo para ver cómo se desalojaba la sala donde se había celebrado un podcast en vivo de The Skeptics Guide to the Universe, algo que no querría haberme perdido pero que 65€ por el banquete y la no existencia de un programa de actividades hasta el jueves me habían obligado a hacer. En una sala contigua, Phil Plait y Kevin Robert Grazier (asesor científico en varias series de TV) básicamente hablaron de lo que les dio la gana durante una hora. Quizá el cansancio o demasiado Phil Plait me dejaron un poco tocado y caí redondo en la cama tras un viaje en Metro hasta el hotel como sardina en lata por el arranque de la temporada universitaria de fútbol americano (me quedo con los dragoncon people, los otros eran casi tan brasas como los JMJ boys).


Viaje USA East Cost: Miércoles 31 de agosto —

[Los posts anteriores están en http://ithilien.eu y en breve pondremos fotos] El miércoles 31 amaneció como todos los demás días; soleado y caluroso. Tras el desayuno de queso, fruta y galletas ricas en chocolate, cogimos el coche y nos dirigimos a la reserva Cherokee con la recomendación de visitar su museo y una reconstrucción de un poblado indio de mediados del siglo XVIII. Contrariamente a lo que yo pensaba, la reserva india no aparenta ser un espacio de tipo parque natural, sino una región relativamente pequeña en donde hay vida urbana-rural bastante común con la particularidad de que impera un gobierno indio.

Por tanto, para aquellos de vosotros que nuna hayáis estado en la reserva Cherokee reorientad vuestros pensamientos a una zona cercana al Parque Natural de las Smoky Mountains de Carolina del Norte (es decir, bella de ver) con pueblos y casas en las carreteras que la cruzan.

En la localidad de Cherokee visitamos con un bono especial (apenas un 10% de descuento) el poblado cherokee y el museo indio. El poblado cherokee consistía en una supuesta reconstrucción de lo que hubiera sido uno del año 1750. Una guía nos fue llevando por un recorrido concreto, deteniéndose en pequeños chamizos abiertos con indios cherokee realizando alguna tarea tradicional (tejiendo, fabricando cestos, preparando flechas, etc). Nos dio algo de rabia la sobriedad y sequedad de la anciana que nos conducía de caseta en caseta como fichas en La Oca. Finalmente, nos dio paso a una representación de danza tradicional cherokee en una pequeña explanada central, en donde ocupamos posiciones en una especie de gradas vinculadas a uno de los siete clanes principales (Blue). Las danzas fueron más entretenimiento ligero que representación fidedigna pero si te dejabas llevar por el tono jocoso evitabas fácilmente la vergüenza ajena. Minutos antes, un indio ya mayor nos había contado las particularidades del idioma cherokee, al parecer muy complejo, y la importancia de la explanada para la relación entre los diferentes clanes.

Me quedé con dos datos relevantes:

1) Los cherokee no se parecen en nada a la idea preconcebida que tenemos de los indios. No eran guerreros ni vivían en tipis. Eran granjeros y vivían en cabañas de madera y arcilla.
2) Hasta la llegada de los europeos, desconocían el uso de los metales. Por tanto, toda explicación sobre las técnicas y utensilios indios tenía simpre una parte previa al metal y otra posterior a éste.

El museo nos gustó a todos muchísimo más. Nada más entrar nos recibió XXX, muy mayor, que nos obsequió con un autógrafo en el programa. El recorrido del museo, cronológico, era una inevitable historia de caída, derrota y sumisión inevitable. Conocer el fin de la historia de este pueblo pacífico de antemano no hacía sino acrecentar la angustia sobre las imágenes, textos y paneles expuestos. Creo que estuvimos cerca de una hora y salvo por el aire acondicionado, a tope como en todo EEUU, fue una delicia ir entendiendo todo el proceso de transformación de los indios cherokee desde su particular neolítico hasta nuestros días. Particularmente dura fue su opresión en el siglo XIX, en dnde fueron forzados a migrar lejos de sus tierras, dejando todo su legado y muchas vidas en el camino. Con cierta sorpresa debo reconocer que me esperaba una línea editorial algo más dura sobre este aciago proceso y no la mera descripción del sufrimiento de un pueblo entero.

Tras esta informativa visita, comimos a un par de kilómetros en un restaurante que nos recomendaron en el museo y que regentaban indios. Curiosamente, fue aquí donde vimos a la primera persona de raza negra en Carolina del Norte desde nuestra llegada (una camarera). Tomamos nuestras hamburguesas y sandwiches, aumentamos nuestro particular contador de moteros y volvimos a Bryson City para dar un tranquilo paseo por el Parque Nacional de las Smoky Mountains.

Elegimos un circuito de diicultad baja-media que duraba poco más de hora y cuarto. El recorrido, muchas veces junto a un río y repleto de buena sombra refrescante, prometía el enuentro con dos cascadas. Ahora bien, el término “waterfall” debería significar “pequeño desnivel en un río con acceso a pie” porque la primer de las cascadas nos la saltamos sin verla. La segunda dio para algunas fotos pero poco más. Durante el camino, de corte circular, nos topamos con algún pavo salvaje, varias ardillas y hasta un ciervo, al que conseguí fotografiar desde lejos (elegí el objetivo equivocado, el de 35mm y no el 55-200mm, tonto de mí). Apenas nos encontramos con gente y en general fue un paseo muy agradable y perfecto como preludio de un café con wifi en una cafetería ya identificada en el pueblo. Tras ese café y un infructuoso intento de encontrar un caché en un vagón-oficina, nos dirigimos a la cabaña para preparar el fuego en la parte trasera y poner a calentar los malvaviscos. Así, con la noche ya encima de nosotros, tuvimos un hermoso fuego frente a nosotros, sentados en bancos balancín y sillas, con una salvaje banda sonora de insectos y bichos varios. Con unos palillos largos calentábamos los malvaviscos hasta tener la textura “blandurría” perfecta para adosarles una onza de chocolate y dos galletas con miel; un súper pelotazo de azúcar. Yo sólo pude tomarme uno pero cuenta la leyenda que Angela se tomó dos.

Tras esto y un largo aprovechamiento de la llama con tronquitos cercanos, cenamos dentro de la cabaña las sobras más sanas que encontramos y nos fuimos a la cama preparados para salir de vuelta a Atlanta la mañana siguiente.


Peripecias de un vocal segundo el 22M (largo) —

Peripecias de un vocal segundo en el 22M

Me tocó. Fui vocal segundo de una mesa electoral de mi barrio en Madrid. A pesar de que pudiera resultar cansado estar desde las 8 hasta las 24h un domingo, me pareció una magnífica oportunidad participar desde dentro del proceso electoral en estas elecciones, en donde he estado siguiendo en parte la iniciativa #democraciarealya. No me interesaban tanto los resultados en sí como el propio camino hasta lograrlos.

En la mesa éramos una presidenta, más joven que yo, y de vocal primera una colombiana nacionalizada española, de mediana edad. Además, teníamos a dos interventoras, una del Partido Popular, quizá algo más joven que la vocal primera, y otra del PSOE, una abuelita en toda regla. En nuestra aula cabían otras dos mesas más con configuraciones variadas.

Tras seguir todos los pasos necesarios para convertir un material en bruto a las 8 en una mesa constituida con todo en regla para votar a las 9, nos pusimos manos a la obra y comenzamos a registrar votos. Read the rest of this entry »


Aventuras en La Marca del Este —

Juego de Rol - Aventuras en la Marca del Este

Nunca he escondido que soy jugador de rol. Otra cosa es que sea jugador habitual. Desafortunadamente, van pasando los años y se va volviendo más complicado pero creo que en los últimos meses hemos mejorado el pésimo registro que teníamos acumulado. Dos sesiones para una aventura de La Llamada de Cthulhu (dirigía un amigo, Borja), una de prueba del nuevo sistema Rolemaster Express (dirigía yo y no cuajó) y la última, el pasado sábado con Aventuras en La Marca del Este (dirigida por mí). 4 sesiones no son muchas pero comparadas con “cero patatero” del último años, resulta esperanzador.

Tengo toda la intención de obligarme a organizar las partidas cada poco tiempo. De momento, el juego español de Aventuras de la Marca del Este (retroclón de D&D) parece que funciona bien y con un buen puñado de reglas opcionales (algunas de terceros y otras propias) puedo resolver casi todas las situaciones que merecen la pena ser tratadas en una aventura.

La primera aventura se basa en un módulo de El Contemplador llamado “La Profanación” y es un poco dungeon-like pero puede servir de primera aventura de prueba con este juego. Angela se encargará de hacer de cronista y está ya trabajando en pasar a limpio la primera crónica. Cuando la tenga, la publicará en su blog.

Por otro lado, me he lanzado de lleno a contribuir en mi rol de wikipedista con los artículos relacionados con Juegos de rol en la Wikipedia.


Me suicido mañana —

A las 10.23 de la mañana, frente al Instituto Homeopático y Hospital de San José en Madrid me uniré a otros muchos para ingerir una sobredosis de somníferos homeopáticos.

Forma parte de la campaña de denuncia del sinsentido de la homeopatía como remedio médico y la falta de escrúpulo social y político sobre su presencia en las farmacias de muchos países.

Esta campaña, bautizada 10:23, como referencia al número de avogadro, está coordinada desde esta web http://www.1023.org.uk/ y hay ya 27 países y 70 ciudades.

Los que sobrevivamos, pensamos asistir al primer evento de Escépticos en el pub de 2011.


Escépticos en el pub 2011, primer encuentro el 5 de febrero —

Los Escépticos en el pub vuelven con el primer encuentro del año 2011. Vamos a cumplir casi 12 meses desde el primero que celebramos a finales de enero de 2010 y estamos encantados con la respuesta que hemos tenido. Claramente, la gente tiene ganas de tertulias como ésta.

Este año va a haber algunos cambios a mejor, naturalmente, pero vamos a dejar algo para la sorpresa.

Arrancamos con Jesús Mezo, la persona que está detrás de malaprensa.com y con una charla titulada «Por qué los medios nos engañan … incluso cuando no lo pretenden». Ya sabéis que el formato es “cervezas, charla, cervezas, tertulia con los asistentes, cervezas y posible cena”. The Clover House en C/Almansa 85 a las 19.30h el 5 de febrero.

Apuntaos en este formulario de google docs.


Maquinitas Game&Watch —

Recuerdo que el mes pasado hablaba con una amiga sobre el hecho de que pertenecíamos a la Generación X. Ella tenía una idea completamente diferente pero aunque hay debate sobre cuándo comienzan o cuándo terminan las fronteras anuales de esta Gen X, es claro que los nacidos a finales de los 70 se encuentran sin duda en esta categoría.

Como muchas categorías, tiene algo de caprichosa y vaga, pero volví a pensar en ella cuando decidí escribir una entrada sobre un “fenómeno” que tuvo lugar en los años 80, durante la adolescencia de buena parte de esta Generación X, las maquinitas Game & Watch de Nintendo (otros elementos de mi idea de lo que es Gen X serían: mercado creciente de literatura fantástica, Star Wars, recreativas de 25 pta, juegos de rol, walkman, amstrad, canicas y gameboy, o buscador altavista).

Gunpei Yokoi, el padre de la criatura, tuvo la genial idea de crear estos juegos electrónicos tras ver a un hombre de negocios japonés jugar con su calculadora en un aburrido viaje en tren.
De hecho, la tecnología de las primeras Game&Watch es exactamente la misma que la de las calculadoras LCD y en parte determina lo que pueden dar de sí en términos de jugabilidad y complejidad (los segmentos “palito” de las calculadoras, usados para formar los números en pantalla, se convirtieron en grafismos en las Game&Watch).

La primera maquinita se vendió en 1980 y se titulaba “Ball”.

Nintendo Game&Watch Ball NGW-001, 30th Anniversary edition (front)

El mecanismo era muy sencillo. Un personaje “Mr Game&Watch” estático salvo por sus dos brazos, debía hacer malabarismos con varias bolas y evitar que se cayeran al suelo. Los botones rojos de control movían hacia la derecha o la izquierda una configuración determinada de estos brazos. Disponía de dos tipos de juegos, el “Game A”, fácil, y el “Game B”, más difícil. Por último, el botón de “Time” mostraba la hora y daba así sentido al título “Game&Watch” de la colección.

En la foto anterior, muestro la edición del 30 aniversario (1980-2010) que no se puso a la venta pero que se podía conseguir mediante la pertenencia al Club Nintendo. Salvo porque la parte trasera muestra una referencia de producto y un “Made in China”, ambas versiones son prácticamente indistinguibles. De hecho, se buscaron los esquemas originales para reproducir con exactitud tanto el exterior como la electrónica interna.

Yo nunca jugué a esta maquinita ni a la mayoría de las Game&watch. Calculo que entre las que me regalaron y las que jugué de prestado en el recreo del colegio o la ruta en autobús de vuelta a casa, he tenido en mis manos unas 12 diferentes de las 60 que componen la serie completa.

Mucha gente desconoce la enorme variedad que alcanzaron estas maquinitas. Incluso para la gente que las conoció en su momento, tenderán a recordar la Donkey Kong, Donkey Kong 2 (doble pantalla), Octopus o Fire, entre otras. Todas ellas comparten la misma tecnología LCD característica pero hubo otras subseries como la Micro Vs. System, la Panorama, la Tabletop o la Crystal Screen, mucho más raras de ver en los círculos adolescentes de mediados de los 80.

Pondré un ejemplo. Siempre he recordado tres maquinitas, ninguna propiedad mía, de aquella época. Me impactaron profundamente y me hacían envidiar a sus afortunados poseedores.
Una de ellas era la Donkey Kong Jr, de la serie Tabletop, con la que jugaba cuando visitaba a mi vecino Dani del 2ºB de mi bloque en Las Rozas. Otra era la Spitball Sparky, de la serie Super Color, asombrosamente parecido a uno de mis juegos favoritos en el atari 2600 de mi tío Pablo, el Arkanoid, del amigo de clase Miguel. Finalmente, estaba la espectacular Climber, de la serie Crystal Screen, que tenía la pantalla transparente y podías ser espectador delante del jugador, también de mi amigo Miguel.

Pues bien, no fue hasta hace unos meses cuando me di cuenta, al comenzar mi colección Game&Watch, de que formaban parte de esta misma familia. Me sorprendió bastante pero todo cobró sentido cuando indagué más y más en la historia de estas maquinitas, de los esfuerzos de otras marcas de juguetes por sacar sus versiones y del mercado de copias clónicas (sobre todo en Rusia). La calidad de estas tres maquinitas era muy alta y prácticamente sólo Nintendo pudo haber sido capaz de sacar esos modelos en aquellos años.

Y sí, como acabo de decir, decidí comenzar mi colección personal de Game&Watch. Naturalmente, jugué a maquinitas de otras marcas (que ya ni recuerdo) o incluso a relojes-maquinita de Casio como éstos dos: Egg Panic y Car Race y no dudaré en adquirilos si me los encuentro, pero imaginando una colección que empieza y acaba de forma clara, la mejor apuesta es Nintendo Game&Watch.

Como es lógico, la forma de encontrar estas maquinitas es 99% eBay, pero aún hay amigos que pueden guardar en alguna caja del trastero estas preciosidades.

En cuanto a su valor, depende enormemente del estado de conservación y del número que se vendió en su día (aparte de otros factores como errores de imprenta o ediciones especiales).

No he hecho cálculos precisos, pero la colección completa con sus cajas, instrucciones, pilas originales, etc en estado absolutamente nuevo (sin abrir) o casi nuevo, puede estar valorada en unos 25.000€. Sin embargo, la misma colección en su variante “la maquinita tal cual”, con algún rayajo pero conservando la tapa de las pilas y la pantalla LCD en buen estado, no creo que exceda los 4.000€ (y sería bastante menos si no fuera por tres o cuatro modelos muy raros). En medio está el término CIB (complete in box) que es la maquinita y la caja con sus componentes pero en un estado algo deteriorado. En ocasiones, si la maquinita en sí tiene buen aspecto, puede ser una excelente opción.

Yo me lo tomo con calma porque en eBay es fácil caer en compras compulsivas. Me centro sobre todo en que la maquinita en sí esté impecable aunque no renuncio a pequeños desperfectos. Tengo sólo 6 de momento (de las 60) y he creado un pequeño álbum de fotos en mi cuenta de Flickr en donde también incluyo alguna versión curiosa.

Las que en estos momentos más me interesan no son necesariamente las más raras, sino aquéllas a las que jugué y de las que tengo un recuerdo nostálgico más claro.

  • Climber (Crystal Screen o la variante New Wide Screen)
  • Spitball Sparky (Super Color)
  • Squish (Multi screen)
  • Mickey & Donald (Multi screen)
  • Donkey Kong Jr. (Tabletop)

En cuanto a la jugabilidad tras más de veinte años, creo que tiene un punto de frustración por lo limitado de los movimientos y que ciertas combinaciones de “muevo y salto” de la era PC o consolas portátiles no son aplicables aquí. Sin embargo, hay algunas maquinitas de Game&Watch que siguen teniendo un punto de adicción (las que tuvieron más éxito entonces, no por casualidad) y pueden ser un “adminículo” (palabro de Angela) de toque retro para jugar en el transporte público aunque reconozco que esperaré a tener dos ejemplares de una de las maquinitas para arriesgarme a llevarla en la mochila.

ELECTRONIKA Game&Watch clone Mickey Mouse (Russian market) (front)

Dicho esto ¿recuerdas alguna maquinita en especial de aquella época y que ahora te ha venido a la mente?


Viaje a China: qué hacer si no te da tiempo a obtener un visado —

Imagina la siguiente situación. Te ha surgido un viaje a China y no tienes tiempo para pedir un visado a la embajada China en Madrid o alguno de los consulados en España. O puede que simplemente se te pasara por completo este detalle y vuelas ¡mañana!

Existe una solución garantizada pero que costará entre 300 y 500 euros, dependiendo de varios factores (si haces noche extra o el precio de los vuelos).

El plan básicamente consiste en:

  • Comprar un vuelo de ida y vuelta desde la ciudad china en la que aterrizas a Hong Kong.
  • Pedir un visado express (en inglés SAME DAY) en el aeropuerto de Hong Kong
  • Volver a la ciudad china destino

La compañía aérea que probablemente te resulte más interesante para esa ida/vuelta hasta Hong Kong es China Eastern Airlines.

Pongamos un ejemplo en el que viajamos hasta Shanghai pasando por Londres y en el que nos hemos dado cuenta de que no tenemos el visado el mismo día que volamos.

  1. Intentemos apoyarnos en algún amigo o familiar para que se entere de vuelos desde Shanghai hasta Hong Kong que salgan al menos una hora después de tu llegada a Shanghai. Será un vuelo de 2h y 50 minutos. En caso de que esto no sea posible, deberemos hablar con el personal de “transfer” en el aeropuerto destino en Europa (ej, Heathrow) para que nos pongan con alguien que pueda vendernos el billete por teléfono (dando los datos de la tarjeta de crédito). ¡ATENCIÓN! si habéis facturado maletas, el proceso es más delicado. Si cuando os habéis enterado de que no tenéis visado estáis a tiempo de hacer la maleta, os recomiendo que vayáis sólo con equipaje de mano.
  2. Es muy importante que os entreguen la tarjeta de embarque de ese vuelo que os acaban de pedir ya que es la forma fácil de demostrar en China que NO estáis más que de paso y que realmente queréis ir a Hong Kong. En caso de que no podáis llevar la tarjeta de embarque ya desde Europa, tendréis que esperar un rato en la zona de “transfer” de la ciudad china para pedirlo, perdiendo un precioso tiempo. Si lo habéis pedido en la zona de “transfer”, el propio personal os dará la tarjeta de embarque y quizá en la puerta de embarque alguien os haga entrega de la factura.
  3. Cuando llegues a la ciudad china que tu vuestro destino original, ve rápidamente a la zona de “transfer” y pide ayuda a personal de aeropuerto para que te conduzca al control de pasaportes de vuelos de conexión. En el aeropuerto de Pudong en Shanghai, por ejemplo, hay que dejarse guiar por una pequeña red de pasillos. Bajo ningún concepto vayas a control de inmigración, ya que no puedes/quieres entrar en el país.
  4. Al llegar a Hong Kong, ve a la Sala de Llegadas A. Ahí hay dos agencias de viajes en los “kioskos” A04 y A07 que hacen negocio en parte con los visados express. Yo fui a la A07 y funciona así:
  • Tienes que dejarles tu pasaporte.
  • Te hace allí mismo la foto que es necesaria con una cámara digital.
  • Tienes que pagar por adelantado y son 900 dólares de Hong Kong (unos 90€)
  • Te hacen un recibo y te dan una fotocopia del pasaporte (útil por si necesitáis reservar noche en un hotel).
  • Si consigues llegar antes de las 09.00h, lo tienen para el mismo día entre las 14h y las 15h. Así que si ya sabes que vas a conseguirlo, reserva el viaje de vuelta a China a partir de las 16.00h. En mi caso, tenían el visado express a las 13.45h y pude coger un vuelo a las 15.35h para Shanghai. Los vuelos de este tipo rara vez van llenos así que puede merecer la pena esperar a tener el visado antes de comprar el billete. Normalmente, es mejor que compres el billete desde España para ahorrarte unos euros pero, en casos de emergencia, la propia agencia del visado express de viajes puede gestionártelo.
  • Si no consigues llegar antes de las 09.00h pero sí antes de las 12.00h, tendrán el visado para las 18h de ese mismo día. Puedes tratar de coger un vuelo de vuelta a partir de las 19h.
  • Si no consigues llegar antes de las 12h, lo tendrán al día siguiente como si lo hubieras entregado antes de las 09h, es decir, entre las 14h y 15h. En ese caso tendrás que hacer noche en Hong Kong. Hay un hotel al lado del aeropuerto y yo intentaría no irme muy lejos salvo que quieras aprovechar y pasear por la ciudad de Hong Kong esa noche.
  • El tipo de visado que te interesa es 99% de las veces, “sightseeing”.

Si en algún aeropuerto en Europa muestran reticencias a este plan y no se fían de que puedas ir a China sin visado y “saltar” a Hong Kong (donde no necesitas visado), no hagas caso. Es totalmente legal y no tuve absolutamente ningún problema cuando me enfrenté a la situación. Por supuesto, declino cualquier responsabilidad sobre cualquier percance que puedas tener por seguir estas instrucciones, sólo pretendo ayudar pero no garantizo nada.

Gracias a Antonio por darme la pista en mitad de la crisis a dos horas de salir de Barajas y a Angela, claro, por ser el soporte vital para toda la información y reserva de hoteles y vuelos. Me encantaría que a la próxima persona que le pasara esto pudiera encontrar rápidamente esta guía y salir del aprieto. Yo tuve que is descubriéndolo sobre la marcha y asumiendo ciertos riesgos.

Ahora dejaré algunas expresiones que pudieran ser a una búsqueda de Google en esta situación.

  • Qué hacer si vuelo a China sin visado
  • Ayuda con visado urgente para China
  • ¿Puedo ir a China sin visado?
  • Cómo conseguir visados urgentes express a China

Ejemplo de copyright nonsense

Algunos quizá sepáis que formo parte de la organización de Escépticos en el pub en Madrid, junto con Chema, Ismael, Borja y Angela. También estoy muy involucrado en los desarrollos con software libre y, de hecho, mi trabajo consiste en proveer de soluciones basadas en software libre (y cuyo resultado también lo es) a empresas y organizaciones de tamaño considerable. Por tanto, me interesa tanto la difusión de la ciencia como la crítica al ecosistema legal imperante.
Recientemente me topé con un problema en apareciencia muy sencillo. Diseñé un logotipo para una campaña pro-escepticismo científico y antifraude pseudocientífico.





Mezcla la conocida frase “Mind the gap” con el muy reconocible símbolo del Metro de Londres y, por el camino, rinde un humilde homenaje a Martin Gardner.

En fin, hice un pedido en Zazzle.co.uk (tipo cafepress.com) de pegatinas, chapas y hasta dos camisetas. Como vi que tenía cierto éxito entre el público afín pensé en montar una tienda online dentro del servicio de Zazzle y con el dinero que obtuviera ayudar a financiar las actividades de Escépticos en el pub. No me hacía muchas ilusiones sobre los posibles ingresos pero tampoco perdía nada por poner la tienda y esperar.

A las pocas horas de solicitar la apertura de la tienda, recibí este correo de Zazzle.co.uk

Dear diacritica,

Thank you for being a Zazzle seller.

You recently used our Quick Product Create tool to upload a number of new designs. Unfortunately, one or more of your designs is in violation of Zazzle’s content guidelines. Because of the way that our Quick Product Create tool works, we are unable to accept parts of an upload. We must either accept all of it or none of it. Therefore, in this case, we cannot accept the entire batch of products in your recent upload.

Below, we have listed all of the products in your upload and have identified, with reasons, the image(s) that are a problem. If you make corrections to the products with problems, or delete them from the batch, we will be happy to accept your products and designs.

We apologize for any inconvenience or disappointment that you may have experienced. Please see our User Agreement, Content Guidelines and Copyright Policies for a more detailed explanation of our policies. If you have any questions or concerns, please email us at content_review@zazzle.com and reference the Batch ID below.

Best Regards,
The Zazzle Content Review Team

Me pareció una respuesta demasiado genérica y respondí esto:

Dear Zazzle,

I would like to know who is the offended copyright holder and what was its exact notification to you.

Best regards,
Pablo

Al cabo de otras horas, Zazzle me respondió:

Hello Zazzler,

Thank you for being a Seller at Zazzle.com!

We would love to offer every design that our users submit, however we must abide by all applicable laws and standards as well as our own content guidelines and copyright policies.

Unfortunately, it appears that your quick product create upload did not meet Zazzle Acceptable Content Guidelines. Specifically, your quick product create design infringes upon London Undeground’s intellectual property.

We have been contacted by by the Head of Intellectual Property Development, and at their request, to prevent and remove any unauthorized and infringing third-party uses of their copyrights, trademarks and intellectual properties.

We are sorry for any disappointment, but hope you will understand our position in this regard. For future reference, please review Zazzle Acceptable Content Guidelines at: http://zazzle.custhelp.com/app/answers/detail/a_id/143.

If you have any further questions, please don’t hesitate to contact us.

Thanks for using Zazzle. We look forward to seeing more of your creative designs!

Best Regards,
Mike
Content Management Team
Zazzle, Inc.

Así que era London Underground, lógicamente, pero por las horas que eran y la velocidad en responder pensé que estaban aplicando una simple política restrictiva basada en casos anteriores. Ya puesto, contesté esto:

Dear Mike,

I perfectly understand the copyright issues you face everyday. I am very familiar with them as I am a frequent contributor to Wikipedia and Wikimedia Commons as well as editor of free scientific textbooks. It is my knowledge of the subtleties regarding copyright infringement and the “just in case” policy which plagues every discussion that encourages me to go a bit further and ask you which _specific_ element of my design violates London Underground’s intellectual property.

Is it the geometric elements? is it the combination of them and colour? Is it the use of “Mind the*” sentence?
In short, if I used the barrel but with different colours (like many roadsigns do), would it still be a copyright infringement?

I am asking this question to save you from a neverending review of my iterative designs.

Best regards,
Pablo

Y esperé confiado en un correo menos automático y más preciso sobre su negativa a aceptar que me lucrara con un diseño que violara esos conceptos tan etéreos como propiedad intelectual o copyright (usados indistintamente para generar más confusión si cabe). Finalmente llegó su respuesta, que copio de nuevo, pero hay sólo una diferencia que marco en negrita.

Hello Pablo,

Thank you for being a Seller at Zazzle.com!

We would love to offer every design that our users submit, however we must abide by all applicable laws and standards as well as our own content guidelines and copyright policies.

Unfortunately, it appears that your quick product create upload did not meet Zazzle Acceptable Content Guidelines. Specifically, your quick product create design infringes upon London Undeground’s intellectual property.

We have been contacted by by the Head of Intellectual Property Development, and at their request, to prevent and remove any unauthorized and infringing third-party uses of their copyrights, trademarks and intellectual properties. Any element in reference to their logo.

We are sorry for any disappointment, but hope you will understand our position in this regard. For future reference, please review Zazzle Acceptable Content Guidelines at: http://zazzle.custhelp.com/app/answers/detail/a_id/143.

If you have any further questions, please don’t hesitate to contact us.

Thanks for using Zazzle. We look forward to seeing more of your creative designs!

Best Regards,
Mike
Content Management Team
Zazzle, Inc.

“Any element in reference to their logo”. Magnífico ejemplo de lo que en un correo anterior calificaba de “just in case” policy. Me molestó bastante y terminé respondiendo esto:

Dear Mike

I see that your only update to your previous answer is the sentence “Any element in reference to their logo” which might well be an example for “vague” in your average English dictionary.
It is certainly disappointing but I feel sympathetic for your position and won’t go any further. I hope all this copyright/intellectual property mess will serve some fairer purposes in the future.

Regards,
Pablo

Ha pasado bastante tiempo ya y no he obtenido ninguna respuesta. Es probable que se hayan molestado pero al menos así estamos en paz. Puedo entender que mi diseño sea problemático en Reino Unido pero que me digan por qué y veré si me compensa modificarlo, pero esta negativa de un vasallo miedoso como Zazzle.co.uk no hace más que evidenciar que estamos ante un entorno de interpretaciones absolutistas.


Viaje a Japón 28/09/2010 – 12/10/2010. Tienda Yellow Submarine —

Yellow Submarine es una cadena japonesa de tiendas de juegos. Me refiero con juegos a los de cartas, de tablero, Games Workshop, de rol…

Yo pensaba que no era una cadena y que la única que existía residía en el séptimo piso de un estrecho bloque de tiendas en la zona de Akihabara, en Tokio, pero al ver por casualidad otra Yellow submarine en Hiroshima vi claro que estaba (felizmente) equivocado.

Localización según la propia web de Yellow Submarine

El penúltimo día de nuestro viaje a Japón estábamos en Tokio y decidimos hacer una especie de ruta friki nipona. Pasamos por muchas tiendas de manga y anime e hicimos una importante visita a dos inmensas tiendas de la cadena Mandarake (Shibuya y Nakano) pero ahora quiero centrarme en esta pequeña Yellow submarine.

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Cartel en la calle que anuncia la tienda.

A la tienda se sube por un típico ascensor tamaño mini (o como diría Angela, “lo mínimo que dan por ascensor”) completamente empapelado de anuncios de las tiendas de los diferentes pisos. Al salir del ascensor uno ya se encuentra en la tienda (muy habitual en Tokio).

La tienda está claramente separada en dos partes; la zona de artículos y caja y la zona de mesas para jugar.

La zona de artículos junto con la caja ocupan una área de unos 25m2 y se compone de un conjunto de vitrinas en donde se exponen protegidas muchísimas cartas de diversos juegos coleccionables (Magic es sólo uno de ellos), varias estanterías de juegos de rol y módulos importados, de segunda mano y japoneses y, finalmente, mesas y estanterías de juegos de mesa de todo tipo.

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La zona principal de juegos de rol.

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Angela sostiene La Guía del Sabbath en inglés (que luego compraría) en frente de la zona principal de juegos de rol.

La parte de los juegos de rol es muy completa. Están todos los clásicos incluso en ediciones bastante antiguas a buen precio. También tienen muchos otros juegos que reconozco que ni me suenan, quizá por ser propios del mercado japonés.

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Segundas ediciones de D&D de finales de los 80 en bastante buen estado. Al cambio, en torno a 120€ – 260€.

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Una edición de Traveller de 1984. No recuerdo el precio pero estaría en torno a los 150€

En cuanto a los juegos de mesa, teníamos bien diferenciado lo que era de segunda mano y lo que era nuevo. En Japón tienen el mismo problema con las reglas en inglés de los juegos de importación y la mayoría suele llevar un conjunto de folios doblados con una traducción voluntarista y metido dentro del paquete plastificado.

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Conjunto de juegos de mesa de segunda mano. Muchos de ellos de los 90. Parece que en Yellow submarine abundan los de simulación bélica.

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Conjunto de juegos de mesa nuevos. En un 90% son los mismos que podemos encontrar en las tiendas españolas pero hay un respetable grupo que dispone de su edición japonesa y puede ser un curioso souvenir si conocemos perfectamente el juego. Al fondo se aprecia el stand de Games Workshop.

Íbamos a comprar la edición japonesa del juego de cartas Dragon’s Ante de WotC (tenemos su secuela, Emperor’s Gambit, que compré en Forbidden Planet en Londres hace un par de meses) pero entonces recordé que muchas cartas tienen texto del tipo “la carta es la regla” y me eché atrás. Otros juegos, como el ya clásico Colonos de Catán, tienen poca gracia ya que salvo las reglas, la caja y las tarjetas de jugador, es todo lo mismo. Tuvimos bastante suerte cuando entramos en la Yellow submarine de Hiroshima porque encontramos el juego perfecto en ese sentido. Se trata del Cat & Chocolate y es original japonés presentado en el SPIEL de 2010. La gracia es que es un juego de cartas cuyos textos aparecen tanto en japonés como en inglés. La traducción del inglés es “justita” pero es un juego muy sencillo y no afecta a la partida. Escribiré una reseña de este juego en los próximos días, cuando hayamos jugado un par de partidas.

En fin, que como no encontrábamos nada de este estilo en la tienda de Akihabara, Angela propuso el Tower Siege. Un juego de cartas para dos jugadores (bien, bien) del tipo “quiero -rol- y no puedo” en inglés, de segunda mano (aunque estaba impecable y todo reempaquetado, lo que me hace dudar) del año 2000. En boardgamegeek.com le ponen poco más de un 5 pero confío en que sea uno de esos juegos de “pues a mí me gusta, como el Dinasty Warriors”.

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Tower Siege, rebajado. Es que boardgamegeek.com y el 3G hacen mucho daño :) y nosotros no teníamos el roaming activado.

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La mesa de las ofertas.

La zona de mesas de juego tendría otros 25m2 aunque tenía una disposición más ancha que larga, al contrario que la zona principal. A la hora a la que fuimos, las 11, del domingo, ya había unas cuantas mesas ocupadas. Para poder ocupar una mesa has de reservarla y pagar 2000 Yen para todo el día (unos 18€). Tenía una extraordinaria iluminación, claro.

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Unos roleros auténticos difrutando de AD&D. Pinchad en la foto para ver el libro que sostiene FELIZ el chaval de la chaqueta vaquera azul. Es el módulo “Beneath the lonely tower”. No me digáis que no es una maravilla.

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Otras mesas ocupadas por jugadores. El juego de la mesa más cercana (barquitos y “tiles”) no lo consigo identificar y Angela intentará descrifrar el juego japonés del fondo.

Por cierto, ni una chica a la vista.

Por si uno no trae consigo el juego, Yellow submarine dispone de una ludoteca bastante decente.

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Ludoteca para tomar prestados juegos. Si hacéis zoom veréis que hay al menos tres Catanes. La foto representa el 30% del total de juegos que había disponibles.

En fin. Esta tienda en concreto es una parada obligada para todos los roleros y jugones que vayan a pasar un rato por Akihabara. Nosotros mismos nos hubiéramos quedado a jugar en una de las mesas con el Tower Siege si no fuera por la política de reserva pagada, aunque la verdad es que seguramente nos hubieran dejado estar media hora sin problemas.
No es que sea enorme y puedas encontrar de todo, más bien es el ambiente tranquilo y un poco cómplice de un sexto piso y, personalmente, tengo debilidad por las tiendas que tienen una muy buena colección de juegos de rol con sus respectivos módulos a pesar de ser un mercado en claro declive.


Viaje a Japón 28/09/2010 – 12/10/2010. Día 8 —

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El jueves nos levantamos bastante temprano para que el viaje de siete horas de Hiroshima a Takayama no se llevara todo el día por delante. De Hiroshima cogimos el Hikari hasta Shin-Kobe, en donde tuvimos que esperar una hora hasta que saliera otro Hikari hasta Nagoya. En la estación de Nagoya la mayoría de viajeros continuaba hasta Tokio pero nosotros tomamos el Limited Express Wide View hasta Takayama, con una duración de dos horas y media. Ya hemos comentado lo importantes que son los trenes en Japón y lo cierto es que el viaje fue sobre ruedas. En cada estación, por mucho o poco tiempo que tuviéramos para cambiar de tren, todo parecía fluir fácilmente.

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El Limited Express Wide View es un tren considerablemente más antiguo que los de tipo Shinkansen pero mantiene toda la pulcritud y servicios de éstos. Tiene además una “feature” muy de agradecer y es su gran ventanal en los vagones. Digo que es de agradecer porque el paisaje que se disfruta hasta Takayama es espectacular. Las vías del tren discurren paralelas al rapidísimo río Miya-Gawa en medio de bosques y montañas. Como el trayecto del tren es sinuoso y son frecuentes los pasos por cortos túneles, el paisaje no deja de ser atractivo en ningún momento y las dos horas y media se pasan volando. Definitivamente, sólo el viaje en tren subiendo por los llamados Alpes japoneses merece mucho la pena.

Cuando llegamos a la estación nos fue fácil y rápido llegar a nuestro hotel (o mejor, casa de huéspedes o un B&B pero con la segunda B pequeña). Se llamaba Kuwataniya y nos atendió una amable señora que nos dio las indicaciones pertinentes para alojarnos. Dejamos las cosas en la habitación de estilo japonés y salimos a dar un paseo por una zona cercana de templos llamada Teramachi en donde se encuentran las tumbas de los fundadores que se asentaron en la zona a finales del siglo XVI. Antes de llegar a la zona de templos, unos funcionarios de turismo nos hicieron una encuesta sobre nuestra visita a Takayama que quedó en parte inconclusa por lo poco que habíamos visto de la ciudad. La zona de templos se recorre siguiendo una ruta “óptima” (los japoneses son fans de las rutas) y ésta tiene en parte un significado histórico porque se van viendo desde los más antiguos hasta los modernos. Se ven muchos cementerios (entendemos que la mayoría budistas) y buena parte del recorrido se entremezcla con la parte inferior del bosque de montaña que continúa ladera arriba pero que resulta impracticable. Algunos de los templos sí que requieren subir tramos largos de escaleras o seguir durante algún trecho por entre los árboles. Por cierto, que fue en este momento cuando acordamos comprar un repelente para mosquitos porque a mí personalmente me seguían como en una aureola.

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La zona de los templos terminaba en un punto pero una pequeña carretera seguía varios kilómetros más y en el plano de la oficina de turismo sugerían seguirlo para alcanzar un bosque en una colina y luego volver a la ciudad. Por la hora que era, sólo pudimos seguir un kilómetro esa carretera y luego decidimos volver haciendo un zigzag que tenía siempre como referencia un afluente del Miya-Gawa, el Enako-Gawa y sus puentecitos. Como eran las seis, la mayoría de las personas con las que nos cruzábamos eran escolares en bicicleta, que habían salido hacía poco de sus colegios. Creo que esto ya lo habíamos pensado en otras ocasiones pero nunca lo habíamos verbalizado del todo y es que en Japón a las 6 de la tarde puede ser de noche y es cuando los escolares vuelven a casa. Cuando en España vemos las series o películas japonesas nos puede parecer que están llegando tardísimo a sus casas y que, encima, tienen que ponerse a hacer los deberes antes y después de cenar. La realidad es que llegan a una hora bastante razonable, hacen algo de deberes y cenan sobre las siete y media, teniendo todavía varias horas más para estudiar, ver la tele, leer o salir a dar un paseo. Angela prefiere claramente la luz diurna acompañando el regreso a casa porque, de esa forma, da la sensación de que aún queda mucho día por delante. Yo creo que es una cuestión de costumbre.

Cuando llegamos al fin al centro de la ciudad (que queda configurado por tres puentes seguidos sobre el río y las calles correspondientes), seguimos con el paseo random() hasta que Angela insistió en visitar la zona de casas viejas que tan bien se conservan en Takayama. De noche, y a pesar de lo que decía la guía, era un bonito paseo pero poco más, ya que esas casas, que son tiendas en su mayoría, no están iluminadas de forma que resalten su “antigüedad” y la mayor parte queda en sombra.

Como estamos más o menos sincronizados con los horarios de comida locales, nos pusimos a buscar un sitio para cenar y acabamos en uno sugerido en la Lonely Planet que nos pareció un acierto total. El lugar se llama Red Hill.

Red Hill, qué decir de Red Hill. Es un lugar sin ventanas pequeño y estrecho y, al menos por la noche, está mínimamente iluminado (entendemos que adrede). Las paredes, el techo, el suelo y la barra están todos tomados por colgantes, extraños souvenirs, dibujos, poemas, leds, cuadernos, sillitas metamórficas, cachivaches y, como diría Angela, roñas. Lo regenta una japonesa de edad indescifrable vestida a lo hippy que abre cuando le da la gana. La carta es muy variada pero destaca su colección de cervezas internacionales. Eso sí, de la carta tiene también lo que le da la gana pero no sabe si lo tiene hasta que entra en su infinitesimal cocina tras una cortina y lo descubre. Por ejemplo, en nuestro primer pedido, dos cervezas, dos entrantes y un arroz frito picante, volvió diciendo que no tenía arroz. Cuando pedí mi segunda Guinness, volvió diciendo que ya no tenía más Guinness.

Nosotros nos sentamos en la barra, que parecía una auténtica trinchera de lápices, cuadernos de dibujo y dedicatorias al local, cuencos de todo tipo y cablecillos que alimentaban a los leds de múltiples ¿botellas? Sin embargo, al final del local también había una mesucha con varias sillas sobre la que colgaba peligrosamente una televisión decana que proyectaba vídeos musicales de un género que no supimos determinar ¿tecno-pop-random? Allí es donde se sentaron media hora más tarde una pareja de australianos. En el local, aparte de nosotros, sólo estaba un parroquiano más. Iba con el atuendo de Salary Man (suit negro) y jugaba con su ¿iphone? gracias a una wifi que nosotros no pudimos disfrutar hasta la noche siguiente. Había, sin embargo, un ordenador disponible para los clientes. El ordenador estaba montado en una silla y en otras dos había colocado alguien el ratón y el teclado minúsculo, de manera que tenías que ponerte en cuclillas para usarlo. Tras desactivar el salvapantallas de fotos de gatos (nos imaginmos que todos suyos) traté de subir una reseña que llevaba en el pendrive y al copiar el texto usando un Windows japonés, las tildes y las eñes fueron sustituidas por caracteres de escritura japonesa.

El otro parroquiano parecía silencioso pero de vez en cuando entablaba conversación con la dueña que podía estar escondida en la cocina durante bastantes minutos preparando los platos. Nosotros apostamos a que el hombre era ya habitual del lugar y que estaba trabajando una relación de “amistad”. El baño, por cierto, era exacatamente igual que el local pero en dos metros cuadrados.

En fin, nos lo pasamos muy bien en ese ambiente y al rato nos volvimos al hotel a dormir.


Viaje a Japón 28/09/2010 – 12/10/2010. Día 7 —

Dado que la vuelta de Miyajima nos dejaba buena parte del día para rematar Hiroshima, decidimos “en plan tranquilo” visitar los puntos relacionados con la bomba más importantes que nos quedaban pendientes. Tras dejar las cosas en el hotel, fuimos dando un TRANQUILO paseo hasta la avenida comercial Hon dori. El objetivo era encontrar una cafetería-restaurante donde sirvieran sandwiches o ensaladas. Lo encontramos fácilmente y tras pagar la cuenta y andar otro poco, encontramos por casualidad una tienda de Yello Submarine, dedicada a figuritas, cartas coleccionables, juegos de rol, de mesa, etc. Conocíamos la existencia de un Yellow Submarine en nuestra adorada Akihabara, en Tokio, ya que fue allí (en un sexto y séptimo pisos) donde compramos la segunda edición del juego de rol Vampiro de segunda mano en inglés (era difícil de encontrar en España y estaba baratito). La verdad es que estas tiendas, en cuanto a la figuritas, tienen un surtido imponente y, lógicamente, cuentan con una buena representación de muñecas con cierto contenido sexual (que no deja de ser irónico en un país donde el sexo “real” es precario). Nuestra intención era comprar un juego de mesa de origen japonés para el que no fuera preciso saber su idioma o, en su defecto, la versión japonesa de un juego europeo para el que tuviéramos ya muy conocidas las reglas. Encontramos un magnífico ejemplo del primer grupo que además tenía en las propias cartas la traducción al inglés de los textos en japonés. No desvelamos todavía el nombre.

Alejándonos de Yellow Submarine y de Hon dori se encontraba el Parque de la Memoria por la Paz. Estvimos haciendo buen uso de alguno de sus bancos y luego nos fuimos a ver el famoso Bomb Dome, vestigio simbólico de los efectos de la bomba construido en 1915 y que por estar situado relativamente cerca del epicentro de la detonación (y ser de hormigón), resistió mucho mejor que el resto de edificios. Al parecer, durante un tiempo existió división de opiniones sobre si mantenerlo en pie con constantes labores de mantenimiento o derruirlo y eliminarlo de la vista de los habitantes de Hiroshima. La polémica se resolvió sola con el tiempo cuando el resto de edificios (pocos) que habían aguantado la tremenda explosión fueron derruidos y apenas quedaban testimonios de lo ocurrido.

El edificio tiene dos grandes particularidades; el primero, naturalmente, es su estado “esquelético” y todos los ladrillos y escombros acumulados en el suelo. El segundo es que el propio edificio tiene mucha personalidad por su estructura y su bóveda de hierro superior. Como extranjero, el mantener en pie este edificio me proporciona un impacto emocional mucho más poderoso que el museo que vimos el primer día. Cuando paseas por la ciudad de Hiroshima, te sorprende gratamente el ver cómo de la nada volvió a surgir una bulliciosa ciudad de más de 1 millón de habitantes pero siempre estás viendo edificios construidos _después_ de la explosión. Frente al Bomb Dome es cuando te enfrentas directamente contra tu propia reconstrucción mental de los hechos con el nada consolador apoyo de este edificio ruinoso y en parte fantasmagórico.

Como quería captar la esencia del edificio mediante una serie de fotos y aún quedaban un par de horas para la puesta de sol (esperaba obtener tonos rojizos en las nubes), fuimos dando otro paseo por el parque que hay alrededor. Dado que un río cruza Hiroshima, al parque se va accediendo por puentes paralelos y bajo uno de ellos vimos a un joven japonés tocando a solas con su guitarra española una especie de j-pop. Todo muy bohemio, claro, de lo exagerado que nos parecía.

Una vez que cruzamos el puente y nos fuimos alejando de este atrae-niñas-sensibles hilo musical, fuimos asaltados hasta tres veces por estudiantes japoneses. La primera vez se trataba de una estudiante universitaria de algo similar a Magisterio que estaba realizando un estudio sobre Japanglish (no obstante, ella habló de Janglish). El Japanglish es escribir en inglés pero pensando en japonés. Ya sabéis a qué me refiero ya que todos los idiomas, incluido el español, tiene su versión de este fenómeno. Nos pidió que respondiéramos a una serie de preguntas en un folio y una de ellas se refería a nombres “graciosos” en Japón para los occidentales. Esto realmente no es japanglish, sino desafortunadas coincidencias fonéticas pero respondimos encantados con la sugerencia de Angela “Mos Burger” (cadena local de hamburguesas) ya que “Mos > Moss” en inglés resulta especialmente negativo para una hamburguesa :-)

A los pocos segundos de despedirnos de esta estudiante, aparecieron dos escolares de unos 10 años. Tras un muy educado “Excuse me”, se presentaron solemnemente en inglés primero uno y luego el otro. Rápidamente nos dimos cuenta de que ése era el único inglés que conocían pero la pregunta que nos hacían para su trabajo de clase era bien sencilla “Is Japan a comfortable place for foreigners?”. Nos mostraron entonces un enorme panel en blanco con dos grandes secciones YES y NO y nos ofrecían pegatinas redondas para colocar en la sección por la que apostáramos. Aunque en segunda aproximación y evaluando muchas variables, yo hubiera tenido serias dudas, sin darle muchas vueltas y con la gorra de turistas, pusimos dos pegatinas bajo el YES y con esto inauguramos el panel completo y se despidieron con miles de arigato gozaimasu.

Al poco rato, vinieron dos niñas y su profesora (bueno, yo la confundí con una alumna de curso superior pero Angela insiste en que tendría 30 años) y nos preguntaron si hablábamos japonés. Angela respondió que un poco y se lanzaron con la misma fórmula del panel, las pegatinas y el YES y NO pero con la pregunta “Consideras Japón un país de paz?”. Aquí la cuestión es que estaba todo en japonés y no entendían nada de nada en inglés. Con lo famosa que es su constitución pacífica redactada tras la guerra y no comprendían la palabra “Constitution” mientras Angela se desesperaba por buscar en su diccionario de la Nintento DS su equivalente japonesa. Fue claro (porque las pregatinas las pusimos nosotros) que Japón nos parecía un país de Paz (igualmente, en aproximación lineal) pero de los motivos que anotaron en un cuaderno no respondo.

En el parque hay un monumento dedicado a los niños que murieron con motivo de la bomba y vimos en varias ocasiones cómo escolares se reunían bajo el concierto de sus profesoras y cantaban canciones o se turnaban en los que nos parecieron “peticiones”. Vimos también muchos escolares estadounidenses de origen japonés que claramente venían de viaje de raíces. Resultaba muy chocante el contraste de sus andares y su vestimenta con los otros escolares japoneses de la misma edad.

Visitamos también el llama por la desaparición de las bombas atómicas (se apagará cuando no quede ninguna) y el mausoleo dedicado a las víctimas. Tras esto, nos fuimos a tomar un zumo en una calle animada y cuando dieron las 6 volvimos al Bomb Dome para probar suerte con la cámara. No tuve suerte con esos tonos rojizos porque toda Hiroshima parecía cubiera por un enorme nubarrón.

Bomb Dome at Hiroshima

El resto del día nos lo repartimos entre preparar las maletas para el check-out del día siguiente y un paseo + cena en una zona alejada del centro. Estuvimos en un italiano bastante agradable y con la comida aceptable (quizá algo sosa pero el tabasco vino al rescate) llamado Misto y poco rato después dimos por terminado el día.