Una dosis de escepticismo
Todos los días nos encontramos con situaciones en las que se nos pide que expresemos nuestro grado de conformidad con una postura dada.
En muchos de estos casos, nuestra adherencia contendrá un fuerte sesgo o prejuicio (favorable o no) en virtud de una serie de factores:
- Estado de ánimo.
- Conocimiento de la materia tratada.
- Disposición hacia la persona que presenta el tema.
- Intención de polemizar.
- etc.
Cuando sacamos a relucir el término “escepticismo” mucha gente lo confunde con “de entrada, no me lo creo” pero resulta algo más complejo que ser un descreído crónico. En estos dos textos se resumen bastante bien lo que representa el escepticismo y qué sentido tiene emplearlo.
Los que me conocen saben que el