Creyentes 79% – No creyentes 19%
En el último barómetro del CIS, se realizó la pregunta 21ª de la siguiente manera:
¿Cómo se define Ud. en materia religiosa: católico, creyente de otra religión, no creyente o ateo?
A la que respondieron de esta guisa:
Católico 77.6
Creyente de otra religión 1.4
No creyente 12.4
Ateo 6.8
N.C. 1.8
(N) (2483)
Haciendo sumas por barrios, obtenemos el resultado del título de este post. Jugando a las estadísticas, esto quiere decir que dos de cada diez personas no profesan ninguna religión. A mi juicio, es un número bastante elevado teniendo en cuenta que el CIS toma la muestra en toda España (si no, no sería significativa, claro). Digo esto porque en un estudio del INE (no recuerdo ahora mismo cuál) se presentaba al católico tipo como una viuda mayor de 60 años y propia del entorno rural.
Así que si cruzamos esa información (convenientemente ponderada) con el mencionado barómetro de julio, tendremos que en las grandes ciudades la proporción de no creyentes ha de ser superior al 20%. No me atrevería a aventurar cuánto es ese superior, pero imaginemos un valor conservador; 30%. Así, en una ciudad como Madrid, tres de cada diez personas no es que no sean practicantes, es que no creen en ninguna religión y al menos una de ellas se manifiesta atea sin titubeos.
Esto podría explicar la aparente paradoja que me encuentro diariamente cuando en mi entorno anoto cada vez más compañeros o amigos no creyentes y, sin embargo, se insiste desde diferentes instituciones en que seguimos siendo un país fuertemente católico. Aparte del hecho de que los entornos sociales reducidos suelen tender a resultar homogéneos en términos políticos y religiosos, considero que estas cifras van más allá de una mera apariencia ilusoria de creciente ateísmo, muestran una realidad que algún día explotará y suscitará un gran debate social (tenía que usar esa churri-expression).
Imagino un futuro titular como éste «Uno de cada dos españoles se considera no creyente, el otro se lo está pensando», o algo similar a una noticia de hace unas semanas hablando del, por primera vez, mayor número de enlaces civiles frente a los religiosos en la Comunidad de Madrid.
Que nadie se engañe, la gente no es más inteligente, educada o cívica sólo por ser no creyente. Simplemente es no creyente, el resto hay que trabajarlo.







