Mi último juguete
Los que me conocéis sabéis que tengo especial debilidad por ser «autónomo» desde el punto de vista tecnológico-informático. Por ejemplo:
- Prefiero los ultraportátiles con 9 horas de batería a los últimos modelos con tropocientos cores y pantalla de 17″. Tengo el IBM Thinkpad x60s para el trabajo y el Panasonic W5F para casa (ahora, ejem, vale, propiedad de Angela).
- Todos mis archivos personales (eso que cuelga de $HOME) se encuentra sujeto a control de versiones con subversion en tres repositorios (work, private y public) accesibles desde cualquier lugar del mundo mediante https. De esta manera, los cuatro equipos que puedo llegar a manejar en un día están permanentemente sincronizados.
- Tuve un reloj con conexión usb (tarjeta flash de 256 MB), en el que tenía un linux a medida con el que podía arrancar otros ordenadores con BIOS modernas. Se me acabó fastidiando y pesaba demasiado pero me fue utilisísimo.
- He llevado durante años un CD de tamaño tarjeta de visita con una distribución GNU/Linux que la FSF nos daba a los Associate Members. En los 50 MBs que daba de sí, tenía toda la potencia de un rescue-system.


