Bug de la civilización actual: En el cine como en el salón de mi casa
Nombre: En el cine como en el salón de mi casa
Descripción: Al fin llega el estreno de la película que llevábamos tiempo esperando. Nos aseguramos las butacas comprando por adelantado o yendo unas horas antes a la taquilla. Al comenzar la película, nos sentamos cómodamente con la mente dispuesta a disfrutar de una gran historia. Ya en los preliminares, notamos que un grupito o una pareja son un tanto habladores. No le damos importancia. Diez minutos y no dejan de hablar y comentar cada jugada. El volumen de voz es muy molesto y rompe completamente el ensimismamiento deseado. Nos giramos, hacemos algún gesto, pedimos «por favor» algo de silencio. Nada, como si fuéramos invisibles. Eh… parece que se han callado, la acción de la película los mantiene en vilo… no, ya vuelven a la carga «¡Joder, que se lo ha cargado, menudo asco!». Es desesperante y dan ganas de lanzarse a la yugular pero sería abandonarnos al abrazo de la testosterona. Finalmente, la película acaba y son los primeros en irse, risueños, sin saber que han estado tocando las narices toda la película.
Informante: Faustino Estreno Frustrado
Severidad: crítica (te anima más aún a ir a cines en versión original)
Instrucciones para reproducirlo: Tenga la mala suerte de elegir una película aparentemente de acción o de culto fácilmente identificable como «entretenida». Elija un cine con pantalla grande y la sesión de las 10.00h. No falla.
Posible solución: Descargas eléctricas ya planteadas para el colectivo «toso hasta morir en el teatro»., alquiler de matón a la salida o grito pelado con frase ingeniosa en medio del cine (cuidado, posible «backfire» irreversible).
Responsable: Camilo Dueñas Cine.