Divulgación científica frente a «la magia»
En más de una ocasión me he encontrado debatiendo las bondades de la investigación científica y he acabado escuchando la frase «pero es que saber cómo ocurre tal fenómeno X le quita toda la magia»
Ejemplos de manual son:
- Qué son y cómo se comportan las estrellas.
- Las interioridades de una flor.
No falla una, oiga. Suelen ser mujeres pero no es exclusivo de ellas. Imagino que tendrá que ver con el tipo de cerebro, más racional o más creativo.
En cualquier caso, responder con un «¿y no te parece fascinante conocer lo que realmente está sucediendo en el interior de esa estrella, que vemos tras un viaje por el espacio de miles de años de su luz emitida y que puede haber muerto ya en una explosión descomunal dejando tras de sí una rara estrella de neutrones?» no parece fascinar ni un pétalo, digo pelo.
Es que no lo hago bien. No soy buen divulgador. Quizá me exprese bien y describa con cierta propiedad estos fenómenos pero mis palabras no despiertan el asombro y, sobre todo, las ganas de conocer más.
Son necesarios otros mucho más preparados que son auténticos magos de la conversión de la fascinación por lo desconocido en la fascinación por lo conocido. Al fin y al cabo, siempre hay un inmenso espacio oscuro de sucesos en la naturaleza, inabarcable en una o muchas vidas humanas. Puesto que de esa parte nos sobra material, aprovechemos y demos una oportunidad a nuestros cerebros para mirar en el interior de las cosas y soñar que las comprendemos.
La valía de unos pocos divulgadores científicos como Carl Sagan no se mide por los minutos que dedicó a investigar sino a los miles de lectores y espectadores a los que condujo sin forzarlos por el camino del descubrimiento. En realidad se trata de un homenaje a nuestra propia especie y a su evolución y un ejercicio de honestidad intelectual con nosotros mismos.
¿Cómo funciona? es una pregunta a la que no debemos renunciar pero no todos estamos capacitados para responderla de forma que el interlocutor no se arrepienta de habernos… conocido siquiera.
