Antiguo mecanismo de reloj de la Catedral de Huesca
Los relojes, con sus mecanismos de ruedas dentadas siempre han tenido un aire de “invento” histórico. Sin electricidad (tan mágica como quita-magias), todo se vuelve más artesano y necesitado de precisión.
Esta foto la tomé en el reciente viaje a Huesca. Se trataba de un montón de hierro colocado semiescondido en uno de los descansos de los 180 escalones en la escalera de caracol de su torre principal.
Otros que pasaban antes o después de nosotros, asomaban la nariz y al ver este amasijo viejo consideraban que no merecía la pena y continuaban su camino.
El reloj marcaba una hora imposible, como si una vez roto se hubiera rebelado contra las convenciones temporales.
