Reseña: «Little Brother», de Cory Doctorow

No he querido leer ninguna reseña antes de leer la mía, ni siquiera la de Angela. “Little Brother” es un libro especial y si te deja indiferente es que estás en otra liga generacional (aunque compartamos edad). El argumento es relativamente sencillo de explicar: un atentando terrorista de enorme magnitud sobrecoge a San Francisco y las medidas policiales que se adoptan posteriormente recortan derechos civiles fundamentales en beneficio de una promesa de seguridad y captura de los responsables y sus simpatizantes. Un chico de 17 años, al que le gusta trastear con los ordenadores y los gadgets se ve involucrado de lleno en una trama de espionaje, secretismo y movilización que emplea, en parte, una red de Internet paralela llamada Xnet.

Desde el punto de vista literario, la novela no destaca especialmente y en muchos puntos detecto los síntomas claros de un autor que tiene demasiada prisa por avanzar y librarse de las palabras e ideas que se agolpan en su cabeza (el libro lo escribió en dos meses sin apenas descanso). A pesar de ello, es muy agradecida y tiene diálogos brillantes o descripciones muy acertadas. En ciertas partes se torna pedagógico ya que el autor considera vital que se comprenda bien la tecnología que subyace a ciertos puntos del argumento.  En mi caso llovía sobre mojado pero, salvo la explicación de criptografía de llave pública, todas me parecieron más que acertadas y hasta entretenidas. La acción se desarrolla en San Francisco y, tras realizar un viaje allí, era magnífico visualizar las calles y localizaciones por las que se mueven los protagonistas. Reconozco que esto multiplicó los efectos positivos de la historia pero, a juzgar por el carácter de libro de culto en la cultura geek-nerd-hacker, creo que no fue decisivo para mi veredicto.

El libro es una apología de los derechos civiles. La privacidad, el derecho a ser diferente, a no cumplir la norma y a disentir. En el eterno debate sobre Privacidad vs Seguridad, el libro defiende la primera y no renuncia a la segunda. En los tiempos que corren, cuando al mismo tiempo que en los aeropuertos instalan cabinas que te “desnudan”, en un vuelo retrasado de Bilbao a Barajas nadie me pidió el DNI para embarcar, piensas en la expresión “Security Theatre” y te das cuenta de la espiral de paranoia a la que estamos siendo conducidos.

El ciberactivismo desplegado en el libro es sano y motivador. No hay falacias lógicas evidentes y Cory Doctorow se asegura de poner en boca de otros personajes los mejores argumentos a favor de un estado semipolicial. Los métodos para asegurar la intimidad y el anonimato se vuelven críticos para la supervivencia y te sientes identificado con la tecnología y los valores que se ponen en práctica.

El protagonista tiene 17 años y en el libro hay claramente una crítica contra los adultos (yo entraría en esa definición) pero bien podría tener 25 ó 30 y no perder un ápice de interés. Quizá, eso sí, dificultara un poco el juego del enamoramiento adolescente :-)

Es un libro que está “al día” pero es posible que pierda actualidad en unos años. Por ello, recomiendo encarecidamente su lectura ya mismo. No esperes, deja momentáneamente lo que estés leyendo y ataca este libro (no es muy extenso). Puedes descargarlo en http://craphound.com/ y tiene licencia Creative Commons. No sé si hay traducción “aceptable” en español pero no emplea un inglés muy elaborado.

Creo que fue curioso que el destino quisiera que terminara de leerlo en un aeropuerto, aunténtico panteon de la locura antiterrorista, en el ebook reader que tenemos desde hace unos años y que compramos… en el viaje a San Francisco.

Escépticos en el pub – introducción

Es 1999. En un pub de Londres se celebra la primera edición de Skeptics in the pub, de la mano del Dr. Scott Campbell. Es una reunión informal con un formato sencillo: un orador da una charla corta sobre un tema determinado (escogido y anunciado de antemano), y luego las discusiones se siguen a pie de barra, entre pinta y pinta. Poco después comienzan a surgir eventos hermanos en otras ciudades inglesas, para luego dar pie a más ediciones en localidades de Europa, América del Norte, Canadá, África, Australia y Nueva Zelanda.

A finales del año pasado, desde ARP-SAPC, se comenzó a barajar la posibilidad de inaugurar el primer evento de este tipo aquí en España. En Madrid, concretamente.

Después de un par de reuniones preventivas en el lugar escogido, podemos decir, no sin temblores nerviosos, que el día 30 de enero, sábado, se celebrará la primera entrega de Escépticos en el pub – Madrid, en el pub The Clover House (calle Almansa, 85) a las 19:30 (y sin una hora de finalización definida). El tema escogido para la inauguración será algo tan genérico como La Astrología y correrá a cargo de Ismael Pérez Fernández. La asistencia está abierta a todo el que tenga curiosidad por saber por qué la carta astral es una chufa y por comprobar que los escépticos somos tipos hasta majos (y algunos, dicen, incluso tienen ropa de colores, pero yo no los he visto); y cuantos más seamos, mejor.

No hay que pagar por la entrada (de hecho, no hay entrada: la planta de arriba del pub es nuestra si conseguimos engañar convencer a suficientes personas), pero sí se recomienda confirmar asistencia para saber si es viable la utilización de la planta superior del Clover House o no. Para llevar mejor el recuento de (potenciales) asistentes, se ruega enviar confirmación a esta dirección de correo.

Actualización: hay ciertas variaciones respecto al plan inicial. Aunque la hora de cierre sigue siendo indeterminada, la planta superior (que es la que tenemos reservada) debe desalojarse antes de las 21:30 porque en el pub sirven cenas. Si alguien tiene pensado quedarse a cenar, rogamos avise al enviar confirmación para poder dar una estimación al dueño del bar. También, aunque la entrada sigue siendo gratuita, los dueños del bar sí que nos han dicho que lo óptimo sería que cada asistente se tomase “un algo” (aunque sea un refresco, vaya) a lo largo de la tarde. Imaginamos que eso no será un problema, pero creemos que no está de más comentarlo.